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salsa@shef.ac.uk
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¿De qué trata todo
esto?
Se puede resumir en una
sola palabra:
oportunidad.
La
oportunidad de venir y aprender a bailar, y pasar
un buen rato.
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La oportunidad de aprender más sobre el baile
y de dar algo a cambio enseñándolo; la
oportunidad de aprender más sobre las culturas
que continuamente generan nuevas formas de música
y baile. Muchos se han unido ya, y no se arrepienten.
(Loo Yeo)
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La Sociedad de
Salsa y Merengue
(La historia
de un co-fundador)
Al
principio...
Todo empezó, como suele suceder,
con una charla insustancial. Era una soleada tarde de semana, y Rob
El Alto se relajaba en la piscina tras un poco de entrenamiento
atlético. Yo buscaba desesperadamente una excusa para no dar
más vueltas, y un poco de charla se presentaba infinitamente
preferible. Los dos nos lamentábamos por la falta de gente con
quien bailar salsa, y habría sonado a recuerdo de los viejos
tiempos si hubiésemos sido más viejos. Rob había
aprendido salsa en sus viajes a Cuba, y yo lo había adquirido
tras mi experiencia en baile de competición. ¡Ya sé!-
dijo Rob. ¿Por qué no organizamos una sociedad y
enseñamos a la gente a bailar? (Si esto hubiese sido una
película de terror habría sonado un fuerte gong)
No creí que hablase en serio. Era el verano del 96.
Después
de dos meses, dos actuaciones, y un montón de ampollas en los
pies, dimos nuestra primera clase. Fue el Sábado 12 de Octubre
y aún necesito terapia. Fue una larga sesión de salsa
y merengue con seis profesores y sesenta estudiantes. Desde entonces,
no hemos vuelto la vista atrás.
Lo que es ahora...
Creo que lo que hace la sociedad tan especial
es la gente; de tantos países y culturas diferentes que no me
atrevo a contarlos. Es como si se cogiese individuos de alrededor de
todo el mundo al azar y se pusiesen todos en el Foundry.
Los mismos profesores de la sociedad provienen
de este grupo multicolor y para mí son algo especial. Sé
que muchos de nuestros miembros no aprecian realmente todo el tiempo
y dedicación que los profesores invierten tan desinteresadamente.
Los profesores aquí no ganan ni un penique, todo el dinero se
destina a que las cosas funcionen bien, a subvencionar eventos y a sociedades
benéficas (y apoyamos un buen número de ellas). Aún
sabiendo todo esto, unos cuantos lunáticos todavía persisten
en ser profesores; renunciando a todos sus fines de semana y vida social.
Deben haber caído de cabeza al nacer....
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