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Salsa y Merengue
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Detalles
Reveladores


El Prólogo
Parte 1:
La Palabra de un Hombre
Parte 2:
Movimiento hacia el Oeste
Parte 3:
El Movimiento Africano
Parte 4:
Cuba

Parte 5:
La Revolución

Parte 6:
Puerto Rico
Parte 7:
Borinquen NYC
Parte 8:
¿A quién pertenece la Salsa?
Parte 9:
Salsa en el Reino Unido
Fuentes

Sobre el autor

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Historia de la Salsa
Parte 2: Movimiento Hacia El Oeste

Canción y baile políticos
Nuestra historia comienza en la Francia anterior a la revolución bajo el reinado de Luis XIV, en la que el monarca había establecido el baile como mecanismo de control político. Para alcanzar un puesto alto en la sociedad y gozar de aceptación la nobleza tenía que saber los últimos pasos creados por su maestro de baile. Los bailes en la corte eran actividades de grupo, quizá para mostrar acuerdo con la voluntad del rey. Los nuevos pasos aparecían con mucha rapidez, con lo que la aristocracia no tenía otra opción que dejar a los miembros de su familia en Versalles para que pudieran aprenderlos. Estos familiares eran en efecto rehenes que brindaban a Luis XIV la oportunidad de controlar a la aristocracia.

El mismo rey era un entusiasta del baile y las joyas de su corona en cuanto a baile se refiere eran el minuet y el contradanse. Hay diversas opiniones sobre el origen del nombre contradanse: algunos opinan que proviene del Inglés “country dance” del cual desciende el baile (alrededor de 1710); otros optan por la opinión de que hace referencia a la formación observada en el baile, los hombres bailan en una línea enfrente de una línea de mujeres en “contra” danza.

En algunos de los bailes el hombre se situaba a la izquierda, y la mujer a su derecha. El hombre colocaba el brazo derecho en la espalda de la mujer para dirigirla y la mano izquierda sujetando la mano derecha de la mujer. Este parece haber sido el origen de la posición de baile que se encuentra en los derivados del contradanse, en los que el brazo izquierdo de la persona que guía y el brazo derecho de la persona que sigue se mantiene en alto y hacia afuera de la pareja, mientras que el brazo derecho de la persona que guía rodea la cintura de la persona que sigue.

Desde Versalles el contradanse llegó a la corte Española donde recibió el nombre de “contradanza”. Desde aquí, ambos contradanse y contradanza llegaron al Caribe durante la colonización de América, concretamente a las islas de la Hispañola y Cuba.

Es importante destacar que ambas islas están divididas en dos partes: Hispañola estaba dividida políticamente entre el Saint Domingue Francés (hoy Haití) en el Oeste, y el Santo Domingo Español (hoy República Dominicana) en el Este. Cuba, que se sitúa al Oeste de Hispañola, esta dividida geográficamente. La administración colonial Española tenía sede en la Habana, al Oeste de la isla. La parte Este de Cuba recibía sencillamente el nombre de “Oriente” y resultaba más difícil gobernarla debido a las tierras pantanosas que separaban ambas partes.

El contradanse llegó a Saint Dominique y la contradanza a la Habana. Allí esperarían hasta la siguiente fase en el proceso de evolución de la salsa; el movimiento Africano.

Canción y baile religiosos
El mandato de la monarquía Española para el gobierno interior y la expansión exterior era la religión. La colonización, basada en la “humanización” de los Indios Americanos por medio de la conversión a la fe Católica, contaba con la aprobación del Vaticano. Además, España necesitaba la riqueza del Nuevo Mundo para sostener una economía resentida por la guerra contra los Daneses Protestantes. Era una posición que los monarcas se veían obligados mantener para poder conservar su derecho a gobernar. Sin embargo, los ingresos provenientes de las colonias disminuyeron. Los Indios Indígenas se morían de exhaustividad cuando ya muchos habían muerto víctimas de enfermedades propias del Viejo Mundo.

Los colonizadores Españoles los acusaban de vagos, pero los Indios, acostumbrados a la permuta de todo aquello que necesitaban, no podían comprender ni adaptarse a una economía basada en el trabajo. Por este motivo se comenzaron a importar esclavos para cubrir la mano de obra, hasta que llegó un punto en el que ya no quedaban Indios. Hay poca evidencia o estudio del legado Indio a la salsa, excepto quizá por las palabras “areito”, “Quisqueya” (como referencia a la Hispañola) y “Borinquen” (como referencia a Puerto Rico).

Las naciones colonizadoras Europeas establecieron puntos de caza de esclavos en la parte baja de la costa Oeste de África y la parte alta de la zona Este. No es completamente cierto que todos los comerciantes de hombres fuesen de raza blanca; tras la caída de los reinos Yoruba, los miembros de las tribus fueron vendidos como esclavos por tribus rivales. Fue así como los Yoruba y Bantu llegaron a la Hispañola y a Cuba. Ambos llevaron con ellos su religión y ritmos sagrados de tambores.

Por razones políticas, los Españoles tenían que demostrar una firme fe Católica, incluso entre sus esclavos. Las creencias religiosas de los Yoruba habían sido fuertemente reprimidas, pero lograron mantenerlas vivas. Hermanaron a sus dioses, Orishas, con Santos Católicos. Un ejemplo es el dios Chango, dios del fuego, la lujuria y la guerra, que fue hermanado con Santa Bárbara, lo que permitía a los esclavos decir a sus dueños: “Chango es el nombre Yoruba de Santa Bárbara”. Esta práctica, llamada sincretismo, dio como resultado la religión derivada Yoruba llamada Santería, que aún se practica hoy día. Se encuentran abundantes referencias al sincretismo en salsa, como por ejemplo la letra de la canción “Que viva Chango”.

Los compromisos económicos Españoles requerían mano de obra de alto rendimiento, lo que se traducía en largas jornadas de trabajo en el campo para los esclavos. Un esclavo Español tenía muy poca libertad social y religiosa comparado con un esclavo Francés. Como consecuencia, la tensión en Hispañola aumentó; la diferencia en el grado de libertad entre los esclavos de Saint Domingue y Santo Domingo provocó gran malestar. Los Españoles consideraban a los Franceses una amenaza para su base de poder político y económico. Ambas colonias se vieron envueltas en numerosas invasiones y conflictos brutales, generando una enemistad que dura hasta nuestros días.

La violencia provocó la emigración de colonizadores Franceses hacia el Occidente en dirección a Cuba, introduciendo y catalizando así la formación de nuevos ritmos en Cuba. Los inmigrantes se asentaron en Sierra Maestra, una cadena montañosa en el Oriente que rodea Santiago de Cuba. La ciudad de Santiago tiene la fama de haber sido la cuna de revoluciones políticas, sociales y musicales. La primera oleada llegó a finales del siglo XVIII, tras una serie de revueltas esclavas en Hispañola. Introdujeron la contradanza criolla, una versión criolla del contradanse, con influencia Africana en la instrumentación y la interpretación. Uno de los rasgos más prominentes fue la introducción de un ritmo sincopado de cinco golpes o “beats” llamado “cinquillo”. El cinquillo desempeñaría un papel importante en la música Latina que estaba por llegar. La segunda oleada de inmigrantes llegó a mediados del siglo XIX proveniente de la República de Haití, la cual contribuiría al nacimiento del Son Cubano.

 

 
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