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Historia
del Merengue La mala gestión administrativa dejó a la República Dominicana en un precario estado a comienzos del siglo XX, lo que se tradujo en el envío de barcos de guerra extranjeros con el fin de recaudar deudas. América, temiendo por la seguridad del Canal de Panamá, negoció con la República en 1905 la toma de control de sus aduanas y la regulación de los pagos de sus deudores. El plan tuvo éxito al restablecer la estabilidad económica, pero los Dominicanos se resentían por su pérdida de soberanía. Las tensiones entre los EEUU y la República Dominicana aumentaron debido al contacto que los Dominicanos más poderosos seguían manteniendo con Alemania; y el estallido de la primera Guerra Mundial fue la gota que colmó el vaso de la tolerancia Norteamericana. En 1916, marinos Estadounidenses desembarcaron en la República (siguiendo el Corolario de Roosevelt) para comenzar la ocupación militar que duraría ocho años. La resistencia En aquel tiempo eran populares dos tipos de baile de merengue cibaeño, los cuales aún se practican hoy día. La primera de ellas es un merengue cibaeño regional, que comienza con un pequeño paseo como señal de entrada para las parejas, seguido de una sección melódica Europea más larga, y concluye con un jaleo que presenta rasgos rítmicos Africanos y acordes armónicos más sencillos. La segunda variante ya existía antes de la ocupación, aunque tomó su nombre cuando ésta tenía lugar. Los militares Estadounidenses preferían un estilo de merengue con un ritmo sincopado sencillo, además, su incompetencia en el baile era popularmente conocida. Este merengue pasó a ser conocido como merengue estilo yanqui , y más tarde, como pambiche- cuyo nombre deriva de un tipo de tela llamada Palm- Beach (Playa de Palmeras) mencionada en la letra de una canción muy popular de dicho estilo. Las clases altas, por su parte, también adoptaron el merengue como forma de nacionalismo cultural, aunque no sin antes llevar a cabo una serie de arreglos y cambios en la instrumentación con el fin de hacerlos más compatibles con los valses, polcas y danzas típicas de sus fiestas de alta sociedad. El merengue formó parte de un movimiento que ensalzaba el nacionalismo y que a su vez privaba a los Estadounidenses de colaboradores Dominicanos, asegurando así una ocupación corta comparada con la de otros países Latinoamericanos. Ya antes de su marcha en 1924, los Americanos habían conseguido unir por descuido a todas las clases sociales de Dominicanos a través del merengue. Sin embargo, fue después cuando verdaderamente se convirtió en un símbolo nacional, por medio de un hombre: Rafael Trujillo. |
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©1999
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