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Historia
del Merengue Hispañola
(alias Quisqueya) Aunque resultaría indispensable un conocimiento de la historia de Hispañola para un mejor entendimiento del desarrollo del merengue, desafortunadamente se sale del ámbito de este artículo. Te recomiendo sin embargo que consultes la excelente sinopsis del libro de Paul Austerlitz Prólogo a la Nación Dominicana, 1493-1844 (consultar fuentes). El problema
con Haití El merengue encontró una fuerte oposición por parte de la élite intelectual cuando en la mitad del siglo XIX hizo su aparición por primera vez en los salones de la República Dominicana. El baile dominante de la época era la tumba, un majestuoso derivado del contradanse que se bailaba en grupos. Por el contrario, el merengue era un baile en pareja con un pronunciado movimiento lascivo de caderas. La música incorporaba ritmos Africanos sincopados muy similares a la danza Cubana, hasta tal punto que las palabras danza y merengue se usaban indistintamente. Para las clases gobernantes el merengue (danza) simbolizaba las culturas Cubana y Afro-Caribeña cuya estética Africana (léase Haitiana) aborrecían. Como consecuencia, el merengue no gozó de una buena acogida en la vida urbana del siglo XIX. Música
campesina La geografía de la República Dominicana comprende varias zonas diferenciadas: su relativo aislamiento y la predisposición de sus habitantes para adaptar la instrumentación a cualquier cosa que tenían a mano dieron lugar a una serie de variantes del merengue diferenciados regionalmente, como por ejemplo el merengue Cibaeño, pri-prí (merengue palo-echao) y el merengue redondo. La región de El Cibao, en el centro de la República, era la más importante económicamente, tenía la mayor población y poseía Santiago de Los Caballeros, la mayor ciudad. Del mismo modo, ocupaba el punto cumbre de la jerarquía regional ya que su población era predominantemente blanca. Debido a todos estos factores el merengue cibaeño llegó a dominar el resto de merengues rurales y es la versión que hoy reconocemos internacionalmente. En los años treinta del siglo XX se hizo popular un merengue cibaeño con base de acordeón llamado Perico Ripiao. El origen de su nombre es incierto pero hay dos teorías: debido a que el loro (Perico) tiene poca sustancia gastronómica, se usaba como metáfora para reflejar la simplicidad musical de los primeros merengues con base de acordeón; alternativamente Perico Ripiao, un doble sentido con referencia a los genitales masculinos, era el nombre de un prostíbulo muy popular en Santiago, donde con frecuencia se tocaba dicha música. A principios del siglo XX cuando esta fase de la evolución del merengue llegaba a su fin, vemos un claro contraste entre su aceptación por la mayoría rural pobre y su rechazo por una minoría urbana (menos del 4%) que controlaba por completo la educación y las comunicaciones en la República. |
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