(extracto de
Teaching & Salsa por Loo Yeo)
El merengue es un baile muy accesible, principalmente
porque el nivel de coordinación requerido entre brazos y piernas
no es tan crucial para el principiante como por ejemplo en salsa. Este
puede ser el motivo por el que el merengue es tan rápidamente
aceptado en todo el mundo. Todos pueden bailar merengue de forma inmediata,
ya tengan instrucción previa o no. Las mujeres en particular
pueden aprender a bailarlo muy rápido siempre que se les guíe
bien. Muchos profesores de baile suelen enseñar el merengue como
introducción a la salsa; primero se aprende el movimiento de
los brazos en merengue y más tarde se ajustan los pasos de salsa.
Esto resulta injusto para el merengue, ya que los principiantes tienden
a percibir el merengue como la salsa pobre de un bailarín,
en lugar de considerarlo como una forma de baile rica en sí misma.
Historia del baile
Al observar parejas bailar merengue apreciamos
dos cosas; la postura de baile deriva del Oeste de Europa y el movimiento
de las caderas revela sus raíces Africanas. Aparte de esta deducción
hay muy poca información disponible actualmente sobre el origen
del merengue. Las parejas pueden bailar pegadas, con lo que sólo
se ejecutan pasos sencillos, o separadas para poder desplegar combinaciones
de giros. La tradición dice que los Dominicanos tienden a bailar
separados para poder hacer alarde de sus elaborados pasos, mientras
que el resto de Latinoamericanos suelen bailar más juntos. Lo
que es evidente es que las combinaciones de giro que se encuentran en
el merengue son muy similares a las encontradas en otras formas de baile
de pareja. Sería una discusión interminable el esclarecer
si los movimientos fueron tomados de otros bailes o si por el contrario
otros bailes los tomaron del merengue. Lo más seguro sería
sumir un caso de desarrollo paralelo; dado que la anatomía humana
sólo permite que el cuerpo adopte un número limitado de
posturas (de manera segura), y no lleva mucho tiempo descubrir la mayoría
de ellas.
Estructura básica
El merengue básico se baila como caminando,
se da un paso con cada golpe de la música. El grado de movimiento
de las caderas varía de acuerdo con la preferencia personal.
Se le considera un baile asimétrico, ya que en el paso básico,
se usa la misma pierna al principio de cada nuevo compás. En
la mayoría de las combinaciones de giro ambas parejas bailan
el paso básico; sin embargo, algunos movimientos en particular
permiten que las caderas sincronicen mejor si uno de los bailarines
lleva a cabo un cambio de peso nulo, es decir, simplemente golpea el
suelo con el pie sin cambio de peso, en lugar de dar un paso con él.
La sincronización de las caderas normalmente corre a cargo de
la persona que guía; ya que resulta más fácil que
hacer que lo haga el que sigue. Dominar la sincronización de
caderas (y por consiguiente los pies) da una ventaja añadida,
ya que hay más combinaciones de giros en merengue que en salsa,
debido a que es posible alterar la coordinación de brazos, piernas
y cambio de peso en cualquier momento durante el baile.
Interpretación
Seguir el ritmo en el merengue es fácil
ya que los golpes de la música suelen ser bastante obvios, pero
el ritmo del merengue se mantiene sencillo por una razón, y es
que el merengue es más que sólo dar pasos siguiendo los
golpes de la música. Se trata del modo en que los bailarines
se expresan con la música, y la flexibilidad del merengue favorece
precisamente esto. Lo que ocurre entre los golpes de la música
es simplemente igual de importante. El redoble de tambora y el correspondiente
redoble de saxofón y acordeón (de Merengue: La Música)
forman una parte importante en la estructura rítmica, y sirve
para levantar los pies de los bailarines antes de que golpeen el suelo
en los golpes 1 y 3 (llamados los golpes fuertes). Son los responsables
de los dos pulsos alternativos que se aprecian en la música.
El truco esta en bailar de forma que refleje la estructura rítmica,
los pulsos de la música y la melodía que la recorre.